Cómo mantener la compostura en una bronca

Amanece. Aparentemente, reina la calma. Uno se hace con el timón de la jornada y se esfuerza por cumplir las demandas del día.

De repente, aparece alguien que, bien por ganas de bronca o con motivos razonables, saca a flote una discusión.

Si no mantenemos el control, puede tratarse de una batalla verbal que nos arruine el día.

Imagina la escena.

Alguien llega con la furia de un titán y empieza a espetar lo que lleva dentro, descargando su rabia contra ti. Qué mal rato…

bronca

Para evitar perder los papeles en un momento así, hay personas que adquieren o desarrollan habilidades como las siguientes.

Recursos para mantener la compostura en plena bronca

Saben escuchar. Básico, claro, pero no es algo de lo que todo el mundo pueda presumir.

No se toman el asunto de manera personal, si no hay motivos para ello.

No permiten que otro les desestabilice. Hay quien respira despacio y se va lejos o, aunque se quede físicamente, mantiene la distancia emocional.

➜ Tienen en cuenta que esto le ocurre a todo el mundo. Todos somos abroncados, rechazados, vilipendiados o se nos exigen responsabilidades. A ver quién se libra… La confrontación es algo natural.

➜ Cuando la situación deriva en la descalificación, el insulto u algo que no tenga nada que ver con aquello que inicia el enfrentamiento, reconducen el tema al asunto que se está discutiendo.

Admiten su responsabilidad y sus errores. Ni culpan a otro, ni dicen: «Pues tú más…», ni se enzarzan en un intercambio de insultos a ver quién lo dice más gordo.

➜ No les importa hacer preguntas sobre lo que no saben o dejar una opinión o impresión desfavorable. Es más, no se preocupan de qué puedan pensar los testigos de la discusión.

No empiezan a hablar de sí mismos incontrolablemente: «Yo soy una persona que…» «Yo siempre hago…» «Yo nunca digo…»

➜ Cerramos con una habilidad ligada a la primera: Saben cuándo y cómo dejar de escuchar.

 

Seguro que hay más habilidades para salir airoso de un momento en el que llega alguien buscándonos las cosquillas.

Personalmente, he ido evolucionando en el manejo de estas situaciones tan desagradables, pero me queda trabajo, sobre todo en los días en los ando más susceptible.

Es natural que, con el paso del tiempo, uno adquiera un mayor control sobre sí mismo y sus emociones, si es algo que ha ido practicando en sus relaciones personales.

¿Y tú? ¿Cómo te desenvuelves en las broncas?

Imagen de Daniela Vladimirova