A lo largo y ancho del blog hemos ido hablando de los beneficios del ejercicio físico. Y lo que nos queda.
El ejercicio físico es uno de los pilares del bienestar, junto a una buena alimentación y a un descanso reparador.
Así que, si te apetece mejorar el estado de tu cuerpo, tu ánimo, tu mente… ¡tu memoria!, puedes empezar ahora mismo sin que te cueste un céntimo.
Echemos un vistazo a esas maravillas que cosechas cuando mueves el cuerpo. Algunas ya las conoces. Pero puede que otras te sorprendan, como me han sorprendido a mí.
Y no me han sorprendido solo por leerlas, sino por experimentar bastantes de ellas en primera persona, desde que me dí a la misión de escapar del sedentarismo, que estaba mermando mis fuerzas y mis ganas de vivir.
Quienes hacemos un poquito de ejercicio a diario, lo hemos incorporado a nuestros hábitos más preciados. Y no solo para controlar el peso o para ponernos «en forma», así, en general.
Lo que consigues cuando incorporas más movimiento a tus días es una mejora bastante notoria en la salud, como te podrá confirmar cualquier persona que haga actividades físicas. Y, mucho más, si viene de un temporadita sedentaria.
A continuación tienes los 33 beneficios del ejercicio físico, bien desglosados en distintas áreas, para que decidas cuál te motiva más.
¿Para qué hacer ejercicio físico?

Beneficios mentales y emocionales
- El ejercicio físico reduce el estrés y la ansiedad.
- Mejora el estado de ánimo (libera endorfinas).
- Aumenta la autoestima y la autoconfianza.
- Mejora la calidad del sueño.
- Previene la depresión leve (y en muchos casos la alivia).
- Potencia la memoria, la atención y otras funciones cognitivas.
- Favorece la claridad mental y la toma de decisiones.
- Aumenta la productividad (como consecuencia de lo anterior).
Beneficios físicos
- Fortalece el corazón.
- Regula la presión arterial.
- Favorece la circulación de oxígeno y de nutrientes por el cuerpo.
- Aumenta la eficiencia respiratoria.
- Ayuda a mantener un peso saludable.
- Fortalece músculos y huesos.
- Mejora la postura y el equilibrio.
- «Engrasa» las articulaciones y mejora la movilidad.
- Reduce el riesgo de dolor de espalda.
- Mejora la coordinación motriz.
- Mejora la forma corporal al reducir grasa y ganar músculo.
Beneficios para la salud a largo plazo
- Disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
- Mejora la sensibilidad a la insulina.
- Reduce el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
- Fortalece el sistema inmunológico.
- Retrasa el envejecimiento cerebral.
- Disminuye el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
- Ayuda a mantener la movilidad en la vejez.
- Alarga la esperanza de vida.
- Ayuda a prevenir o aliviar problemas gastrointestinales (como el estreñimiento).
- Atenúa algunos efectos indeseables de la menopausia.
Otros beneficios vitales a tener en cuenta
- Fomenta la constancia y disciplina, cosa que se deja notar en otros hábitos y objetivos que persigas.
- Puede ser una actividad social (si lo haces en grupo o con familia).
- Ayuda a establecer rutinas más saludables y sostenibles (es mejor que hacer dietas extremas).
- Mejora la relación contigo mismo y refuerza el sentido de logro.

Cómo incorporar un poquito más de movimiento a tus días
En el blog hay muchas ideas para moverse más durante el día. Por ejemplo aquí o aquí. Pero lo más básico es esto:
- Elige alguna actividad física que te guste y con la que puedas «comprometerte»: pasear, bailar, apuntarte a un deporte, etc.
- Si, a día de hoy estás un poco oxidado con el ejercicio, empieza a practicar lo que elijas gradualmente.
- Puedes usar recordatorios visuales o aplicaciones, para que te recuerden tu rato de ejercicio o para que te ayuden con el ejercicio que elijas. Hoy en día hay muchas facilidades.
- Sé de los que caminan hasta el trabajo o de los que aparcan el coche un poquito más allá.
- Sé de los que usan las escaleras, en lugar del ascensor.
- Y sé de los que inventan excusas para moverse un poquito más en casa.
Crea pequeñas oportunidades para moverte más durante el día. Todo lo que hagas cuenta. Y ya verás que no te arrepientes.
Es más, elige alguna de estas pequeñas ideas que no practiques y pruébala durante una semana. Experiméntalo. 😉
Conclusiones
La práctica de ejercicio físico tiene un enorme impacto en el bienestar (físico y mental). Por eso defendemos este hábito tanto y tan a menudo.
No necesitas correr maratones ni ir al gimnasio todos los días, aunque no son malas opciones para quien las practique.
Añadir más movimiento al día no tiene por qué ser complicado. Caminar, bailar, subir escaleras o hacer ejercicios en casa cuentan como actividad física.
Elige moverte, aunque sea un poco. Ve despegándote de la silla, si eres un sedentario irredento, como yo lo era. Tu cuerpo (y tu mente) te lo agradecerán.
No solo eso. Cuando lleves un tiempo más activo, todo tu organismo te pedirá que hagas ejercicio. Al principio, quizás cuesta un poco arrancar o retomar el ejercicio. Pero luego verás que sale solo.
Y, otro punto a considerar, que podría estar incluido en la lista de beneficios es que cuidándote tú, también estás cuidando a los demás.
Porque, cuando tú estás bien, les haces un favor a las personas que te acompañan en esta vida. Ellos se alegran de que tú estés lo más sano posible.
Y si, como es el caso de muchas personas, vas a cuidar de algún miembro de tu familia, también te beneficia estar fuerte.
Por cierto, ¿conocías todos los beneficios de la lista? ¿Cuáles son más interesantes para ti?
Fuentes:



