Esta es una recopilación rápida de sencillos consejos para aumentar la autoestima.
Espero que no te esté haciendo falta. Pero, si es el caso, sírvete de aplicar el remedio de la lista que mejor te siente para fortalecer el aprecio por ti mismo.
Del mismo modo que alimentamos el cuerpo cada día, deberíamos alimentar el amor hacia nosotros mismos, nuestra autoestima.
Llamamos autoestima a la relación de aprecio que construyes hacia la persona que eres.
Y tener esta relación «desnutrida» no es buena idea. Poco a poco nos irá convirtiendo en personas negativas, agresivas, amargadas, de esas que enrarecen el ambiente solo con su presencia. O esa es mi impresión.
Hay veces que escuchamos el sabio consejo: «Trata de quererte más a ti mismo.» Y es un buen consejo. Pero no dice nada sobre cómo se hace o por dónde se empieza.
Es normal. Si te plantas frente al espejo con la mera intención de «quererte más a ti mismo«, puede que no consigas mucho.
Pero también hemos aprendido otra cosa de la sabiduría popular. ¿Te suena eso de: «Obras son amores«?
Eso quiere decir que el aprecio por alguien suele traducirse en hechos, en acciones. Y, en este caso, se traduciría en acciones dirigidas a ti mismo, porque hablamos de cultivar el aprecio a la persona que eres.
De eso va la lista que sigue. Contiene acciones sencillas y cotidianas para que practiques las que quieras o las que te falten.
No tienes que hacerlo todo. Pero, si puedes regalarte alguna de ellas, tu autoestima se beneficiará.

Consejos para aumentar tu autoestima
- Usa afirmaciones. ¿Conoces esa tan popular que dice: «Porque yo lo valgo«? De ese estilo. Recuérdate que vales muchísimo, porque las pruebas que tienes para demostrar lo contrario (si es que las tienes) son inconsistentes. 😉
- No te compares con los demás y te sientas una basura a su lado. Hay psicólogos que sugieren que este hábito es común en las personas con baja autoestima. Céntrate en cómo mejorar tu vida sin tomar como baremo la de otros.
- No confundas autoestima con arrogancia. La arrogancia consiste en creerse superior a los demás.
- Escribir un diario puede ayudarte. Describe cómo te sientes. Eso puede hacer que entiendas mejor tu comportamiento.
- Plantéate metas realistas y sé el primer convencido de que mereces alcanzarlas.
- Identifica tus miedos y hazles frente. Imagínate venciéndolos uno por uno.
- Conoce bien tus puntos fuertes, así como los débiles. Y, si en algún momento tienes que pedir ayuda, hazlo.
- Sé optimista. Deja de decirte a ti mismo lo difícil que es tu vida. Nadie dice que sea fácil. Céntrate en luchar y mejorar lo que esté en tu mano.
- Supera la envidia y los celos. Acepta estos sentimientos, si los tienes, exprésalos si hace falta… pero no dejes que te destruyan.
- Di que no cuando sea necesario, de manera asertiva, claro.
- Acepta los cumplidos que te hagan. Y haz cumplidos tú también. Lo bueno hay que decirlo.
- Mueve tu cuerpo. Plantéate hacer algo de ejercicio de manera regular.
- Reflexiona, medita… Invierte unos minutos al día en ello. Por pocos que sean, se notan.
- Duerme bien o procúralo. Cuando no duermes bien, todo parece más triste y odioso.
- Diviértete. Además de pasarlo bien, reforzarás tu sistema inmunitario.
- Canaliza las emociones negativas de algún modo. No te las guardes dentro.
- Relaciónate con los demás y trátalos del mismo modo que a ti te gustaría que te tratasen.
- Acostúmbrate a llevar una dieta equilibrada. Hazlo porque tu cuerpo merece que lo cuides bien. Sigue los consejos de la OMS, que son buenos.
- Rodéate de gente positiva y aléjate de aquellos que te ponen el pie encima.
- Dale una patada al perfeccionismo, a no ser que quieras ganar un Premio Nobel.
- Cuando puedas, ten contacto con la naturaleza.
- Reconoce tus logros, valóralos incluso si son pequeños. Está muy bien que estos sean reconocidos por los demás, pero primero tienes que reconocerlos tú y decirte a ti mismo lo bien que lo has hecho.
- Reserva pequeños buenos momentos para ti a lo largo del día (leer, escuchar tu música preferida… lo que sea). Te lo mereces.
- Perdónate, aprende de tus errores. Todos nos equivocamos.
- Ante problemas muy graves, pide ayuda profesional. Nos referimos a esas situaciones que son traumáticas y dolorosas.
- Modera tu autocrítica. Háblate como lo haría un amigo.
- Acéptate como eres. Habrá cosas que puedas mejorar y cosas que no.
- No tengas miedo a cometer errores. Acéptalos y sigue haciendo cosas.
- Aprende a estar a solas contigo sin que eso te incomode. Estás en buena compañía. En general, trata de cuidar la relación contigo mismo.
- Tómate vacaciones cuando lo necesites, si es que puedes. No importa si es un fin de semana o un mes. Diviértete.
- Ábrele la puerta al pasado y déjalo ir. Por ejemplo: ¿Se reían de ti cuando eras pequeño? De adulto no tienes que seguir cargando con eso.
- Agradece lo que tienes. No mires solo lo que te falta.
- Si alguien te ataca, responde con asertividad. No dejes que cualquiera pueda dañarte.
- Vive el «ahora«. Preocuparse en exceso por el futuro solo acarrea tristeza.
- Toma las riendas de tu vida. Responsabilízate y deja de repartir culpas a diestro y siniestro.
Esta recopilación reúne muchos de los consejos que he ido encontrando, aplicando y compartiendo a lo largo del tiempo en el blog.
Algunos vienen de autores que ya no están disponibles en la red, pero todos me parecieron, en su día, ideas valiosas para trabajar el aprecio por uno mismo.
Practicar estas pequeñas acciones no te convertirá de la noche a la mañana en tu mejor amigo, pero sí puede ayudarte a mejorar esa relación interna que tanto influye en cómo vives todo lo demás.
Empieza por una. Y luego, quizá, otra. Cada paso que des, ayuda a construir esa buena relación con la persona que eres.
Espero que te haya sido útil.



