Te planteaste un objetivo y notas que tu entusiasmo disminuye conforme transcurren las semanas. ¿Elegiste la meta adecuada para ti?
Vamos a evaluarlo y a plantear 5 requisitos con los que una meta ha de contar para ser de las buenas. ¿Te apuntas?
Elige la meta adecuada
Bastante gente inicia el año resuelta a cambiar. Por ejemplo, se ven más personas acudiendo al gimnasio o haciendo ejercicio en la calle.
Conforme avanzan las semanas va reduciéndose su número. Y, hacia la mitad de febrero, son muy pocos los que quedan.
El entusiasmo va desinflándose. Muchos se dan por vencidos, quizás diciéndose que no tienen fuerza de voluntad, que no han sabido organizarse… o vaya usted a saber.
Quizás la verdadera razón no sea esa. Puede que no eligieran la meta adecuada.

Es muy fácil decir alegremente:
- Quiero perder 20 kilos este año.
- Quiero trabajar con más ahínco.
- O quiero llegar a fin de mes sin estar ahorcado por el presupuesto.
- Etc.
Hacer lo necesario para lograr el objetivo es otra historia. Por eso es conveniente plantearse, desde el principio, si esa meta encaja con uno… o no.
¿Cómo puedes saber si una meta es apropiada para ti?
1. Tiene que ser una meta que te entusiasme
Cualquier objetivo que te propongas, requerirá tiempo, dedicación, esfuerzo, etc. (Unos más que otros, claro.)
Tienes que estar realmente interesado en ello, por ti y para ti mismo; no para cumplir con las expectativas de otros.
2. Tienes que estar dispuesto a trabajar muy duro
Al interés ha de seguirle la buena disposición. Tu objetivo ha de estar entre tus prioridades, si es que quieres tener éxito con él.
No es que lo vayas a convertir en lo único que pienses y en lo único que hagas. Pero sí ha de estar entre lo más importante del día. ¿Estás dispuesto a que sea así?
3. Tiene que ser un objetivo alcanzable
Es estupendo que te plantees un objetivo ambicioso. Eso sí, procura que sea razonable, que cuadre contigo y en tu vida.
No apuntes tan alto, que el objetivo sea complicadísimo de lograr. Sé realista.
4. Tiene que ser compatible con tus otros intereses
Pongamos que para ti es muy importante el tiempo que compartes con los tuyos. Y el objetivo que te has propuesto supondrá muchas horas de dedicación a tu trabajo o a los estudios.
Ahí está el conflicto: el progreso en un área puede ser a costa de desatender la otra.
Habrás de elaborar una estrategia para hacer compatibles esos dos intereses. De lo contrario, vas a agobiarte en un visto y no visto.
5. Tiene que poder dividirse en sub-objetivos
Aun partiendo de un objetivo alcanzable, éste ha de poder dividirse en sub-objetivos más manejables, para ver tu progreso y permanecer motivado.
Por ejemplo, uno de los míos es leer 50 libros este año, como mínimo. Más o menos, uno por semana. Ahí está el sub-objetivo. Ya tengo mi pequeño plan para avanzar a libro por semana y puedo medir el progreso fácilmente.
Cualquiera que sea el tuyo, divídelo en pasos. 😉
¿Y qué pasa cuando tu meta se resiste, aun cumpliendo con esos 5 puntos de arriba?
Nada grave. Siempre puedes evaluar la situación y utilizar lo que has aprendido para adaptar la meta a tus circunstancias: Haz cambios hasta que encaje contigo y se ajuste a tus necesidades.
Cuando eliges una meta que encaja contigo y con tu forma de vida, conseguirla es mucho más fácil y llevadero.



