Uno de mis propósitos es leer más libros durante este año. ¿Tú también quieres leer un poco más?
En esta entrada vamos a explorar los motivos que tenemos para leer. Y también vamos a ver cómo ponernos la lectura más fácil.
Yo suelo leer libros, aunque me gustaría mejorar y leer más todavía. Compartiré contigo qué me funciona, así como las ideas más recomendadas por los devoradores de libros.
Para empezar, lo más importante es definir para qué quieres leer más libros.

¿Para qué quieres leer más libros?
Ahí comienzan los cambios positivos que te regalas, con una finalidad en mente: por qué, para qué.
Si tu objetivo es aprender sobre una determinada materia, no tienes que leer libros o enfocarte solo en eso.
Tienes otras herramientas entre las que puedes elegir: vídeos, podcasts, artículos, entrevistas, conferencias, etc. Y puede que algunas de ellas sean más apropiadas para profundizar en el tema de tu gusto.
La clave va a estar en combinar las ventajas de los recursos que utilices. En un momento dado:
- Un artículo puede darte las líneas de acción práctica que necesitas de manera rápida y digestiva, ahorrándote leer un mamotreto.
- Un vídeo puede enseñarte cómo se hace equis cosa en menos de un minuto. O, bueno, en menos tiempo del que empleas para leer un libro.
- Chat GPT, Gemini, Copilot u otras inteligencias artificiales también están a tu disposición. ¡Y son un recurso fantástico para aprender lo que quieras!
El propósito de leer más libros está en sumar otros beneficios. Por ejemplo, leyendo un libro, además de disfrutar de la lectura:
- entrenas tu concentración
- profundizas sobre un tema (si lees no ficción)
- y, si lo que estás leyendo te gusta de verdad, sales del libro satisfecho y con unas cuantas ideas claras.
En definitiva, meterte en un libro brinda una experiencia distinta a la que obtienes navegando en Internet. Y ambas cosas puedes complementarlas como gustes.

Define tus objetivos con la lectura
¿Qué es lo que quieres conseguir?
Si, por el momento, leer libros no se encuentra entre tus placeres preferidos, busca algo que sí te interese y te lo pueda dar la lectura.
Los libros contienen un conocimiento que puede serte valioso para explorar una situación, para resolver un problema, para profundizar en un área, para entender a otras personas y conectar con ellas…
Esos son objetivos muy generales. Y pueden gustarte, pero no entusiasmarte tantísimo como para quedarte en silencio y abrir un libro.
La solución podría estar en fijar objetivos más concretos, girando en torno a tus intereses personales.
Por ejemplo:
- enterarte de cómo se fundó tu país,
- descubrir cómo funciona la Bolsa (porque quieras invertir),
- estudiar las estrategias y tácticas de un jugador de ajedrez profesional (porque el ajedrez es tu hobby estrella)
- o leer las obras completas de X autor (con el que resulta que estás emparentado según tu árbol genealógico). 😮
Un libro puede ser el puente que te separa del sitio que quieres pisar. Si, por el momento, leer no te gusta, enamórate de la idea de utilizar los libros como enlace entre tú y lo que quieres.
Quizás te pase como a muchos… y leer te termine gustando.

Ideas para leer más libros este año
Lo primerísimo que hay que resolver es de dónde va a salir el tiempo que vas a dedicarle a la lectura.
Sí, primerísimo. Habrás visto que hay personas que, cuando quieren mejorar cualquier aspecto de sus vidas, meten cosas en su agenda. Una, otra más… hasta que la tienen a reventar.
Son muy optimistas distribuyendo su tiempo. Y, naturalmente, ya no les alcanza ni para leer las etiquetas de los productos del supermercado.
Después se preguntan por qué viven estresados y agobiados, con la cantidad de cosas buenas que hacen. Ahí está el punto: son muchas cosas.
Antes de añadir algo nuevo en tu día, ha de salir cualquier otra actividad.
Si quieres leer más libros, será a costa de dedicarle menos tiempo a otra cosa. Piensa en qué vas a dejar de hacer.
Y esa es la idea más importante. Lo que sigue no es tan crucial, pero ahí va la lista.
1. Usa una aplicación para leer o un lector de libros electrónico
Quizás no te convenza, porque no es lo más poético, pero sí es lo más práctico y cómodo: pásate al formato electrónico, siquiera parcialmente.
La opción es muy configurable.
Si usas un lector de libros electrónico (como el Kindle, por ejemplo):
- adaptas el tamaño de la letra,
- lleva diccionario incorporado,
- tiene lectura en voz alta (por si quieres utilizarla),
- le caben todos los libros que quieras leer en el próximo lustro
- y pueden ir contigo donde quieras.
(Si te mudas de casa, te comerás a ti mismo a besos, por tener la mayor parte de tus libros en formato digital.)
Aunque también puedes optar por instalarte una aplicación para leer en tu mismo teléfono móvil, con las ventajas que te imaginas:
- aun más movilidad, porque el teléfono va contigo a todas partes;
- puedes dejar que la app te lea el libro mientras paseas (yo hago esto también)
- y hacer un alto para mirar en otra app a qué hora te va a caer la tormenta de vuelta a casa.
Bueno, lo último es también su mayor desventaja: tienes demasiadas distracciones en la mano. Y lo que habría que hacer, si no tienes aún el hábito de leer, es lo contrario: quitar todas las que puedas.
Este es otro de los principios que forman parte de lo clásico cuando quieres adquirir un hábito: póntelo fácil, muy fácil.
Si no estás acostumbrado a leer, hazlo lo más fácil que puedas, hasta que tengas el hábito atornillado a tu rutina y puedas exigirte más: leer varios libros al mismo tiempo o terminártelos a la velocidad de una centella.
Ya llegará ese día.

2. Dedícale a la lectura un tiempo fijo en tu horario… TODOS los días
¿A que te esperabas esta?
Decide el mejor momento. ¿Antes de dormir? Vale. Ese mismo. Si el primer día estás minutos contados con los ojos abiertos, tranquilo. Por algo se empieza.
Una buena idea es leer a la misma hora todos los días. Si al principio lees un par de páginas o 10 minutos al día, buenos son.
En realidad, es preferible empezar por poco e ir subiendo desde ahí. Darte el atracón un día, quizás te quite las ganas de leer mañana.
Añade más ratos de lectura
Si ya tienes hecho un hueco (el de antes de dormir, por ejemplo) y quieres añadir más, echa un vistazo a tu rutina. Analízala, a ver dónde te caben unos minutos de lectura.
Como no sé qué cosas haces tú al cabo del día, te pongo un ejemplo con mi rutina.
- Además del rato de la noche, escucho un libro mientras camino y también mientras hago las tareas domésticas.
- A veces, consigo sacar unos minutos extra para leer mientras tomo un café.
3. Convierte leer tu libro en un momento agradable, placentero
Adjudícale a la lectura diaria un sitio que te guste. Acompaña tu aventura por el libro con una bebida, una música tranquila o un silencio reconfortante. Lo que vaya mejor contigo.
Utiliza ese como un tiempo de descanso, de relax, de libertad…
Es una cita contigo mismo. Conviértela en una experiencia bonita que regalarte, ¿no? Qué menos.
Entre los mayores beneficios de la lectura está que aprendas a disfrutarla y se convierta en uno de esos momentos del día preciados para ti.
De entrada, a mí me parece desmotivador que te plantes delante de una pila de libros y te presiones para leer 100 al cabo del año, cuando no tienes el hábito de la lectura hecho.
Eso, ya lo harás más adelante. 😉

4. Frecuenta sitios (físicos o virtuales) donde haya lectores
Los enamorados de la lectura son legión y estas pasiones se contagian a quien, como tú, está receptivo.
Por tu barrio o ciudad puede haber centros (como las bibliotecas) con un ambientillo que invite a la acción lectora. Si no, en Internet es fijo que encuentras un nido de voraces lectores sobre el tema que quieras.
¿Qué libros suele leer la gente que comparte tus intereses?
5. Lee en Internet información sobre libros
Aprovecha también la red para buscar información sobre los próximos títulos con los que quieres encontrarte.
Lee reseñas y opiniones sobre libros. Es muy posible que se te despierten las ganas y que amplíes tu lista de libros a leer.
Por ejemplo, puedes darte de alta en una página como GoodReads, que es una especie de club de lectura o, más bien, una red social para lectores y tiene muchas funciones de las que estamos hablando.
Esa es una de las páginas más populares entre los enamorados de los libros. Si estás receptivo, se te puede pegar su interés por la lectura.
Yo no soy buena con las redes sociales. Pero sí consulto reseñas de libros, que me abren el apetito de leer. Acudo a foros, a Youtube, a Amazon…

6. Elimina distracciones
Mientras estés leyendo, es preferible que hagas solo esa cosa. Solo lee. (Salvo que estés escuchando el libro por la calle.) 😆
Deja el teléfono a un lado y, preferiblemente, quítale el volumen para que las notificaciones que recibas en estos minutos no te rompan la concentración.
Como medida extrema, puedes cortar la comunicación con el género humano durante 10 o 20 minutos (los que estés leyendo), incluyendo la conexión a Internet.
¿Y la televisión? Si es tu punto débil, puedes recortarle tiempo a lo que sea que veas en esa cajita multicolor.
Aunque, de preferencia, apaga la televisión. Considéralo.
7. Empieza por poco
Unos cuantos minutos. Los que decidas. Quizás avances poco en ese tiempo. Pero, deja, deja… No te desalientes.
Con la práctica, vas a leer más páginas en menos tiempo, por lo general. Y también vas a aguantar con lecturas densas más rato que cuando no tienes la costumbre.
Sí, doy fe de ello. 🙂
Pero no me creas a mí. Pregunta a los lectores que quieras. La práctica hace mucho.
Leer cuesta trabajo. Y, si no estás habituado, tu cerebro va a preferir cualquier opción más cómoda. La que sea.
Tenlo en cuenta. El progreso suele estar más allá de lo cómodo. Es buena señal que esos minutejos de lectura te cuesten trabajo.

8. Elige lecturas que te gusten… y de “tu nivel”
De cajón. Elige temas que te interesen a ti, aunque no sean los más populares del mundo.
Y procura elegir un material que no sea tan fácil que te aburra, ni tan difícil que te frustre.
Yo me he equivocado bastante con lo segundo. Me he emocionado con libros que iban más allá de mi nivel de ese momento en ese tema en particular. Y aparcarlos fue lo mejor.
¡Esa es otra opción! Si los libros difíciles son buenos, los dejas aparcados. Después los retomas y ya está.
9. No te sientas obligado a terminar ningún libro
Puedes aparcar ese libro para más tarde. O, si lo decides, aparcarlo para siempre.
Y esto de dejar el libro sin terminar de leer vale también para los buenos libros. Si consideras que ya has extraído lo que querías extraer, puedes dejar ese y empezar con otro.
Entre los lectores ávidos es natural empezar más libros de los que terminan. Lo malo sería que tú no terminases ninguno.
En tal caso, tal vez tu “porqué” para leer no sea convincente para ti. Podrías replantearte si, de veras, quieres leer.

10. Identifícate con la etiqueta de “lector”
Cuando estés unos días practicando la lectura, te verás haciendo lo que esa gente que admiras porque suele leer (si es el caso).
Ahora tú también eres uno de ellos. Deja que este convencimiento refuerce tu buen hábito.
Al final serás tú el que nos termine dando los consejos para leer más libros.
11. Prueba los audiolibros
Los audiolibros son una opción conveniente:
- para los desplazamientos,
- para ciertos momentos de espera,
- para cuando estés muy cansado para leer
- o para cuando tú lo decidas.
Ahí están, entre tus opciones.
Los audiolibros pueden ser una opción preferible a esa app instalada en el teléfono que te lee en voz alta. O no. Cuestión de gustos.
Las grabaciones tienen bastante calidad y, algunas, hasta efectos especiales que te meten en la lectura.
Yo he probado ambas cosas y ambas me gustan. Pero, por ahora, me quedo con la app, que es una opción más baratita.

12. Comparte o compite con otros
Lo que prefieras. La opción de compartir es muy amable y relajada. Estás con otra persona o con un grupillo que disfruta con libros parecidos. Unos con otros comentan, profundizan, se recomiendan materiales, etc. Yo me quedo con esta.
La opción de competir también está ahí. Si vas más por este lado, no consientas que tu colega lea y sepa más que tú. ¡Vete a leer! Mientras estás aquí, él/ella se ha terminado otro capítulo.
(Estas cosas las puedes hacer en una página como GoodReads, que hemos mencionado arriba.)
13. Enamórate de haber leído
Si, después de todos los intentos, no le encuentras un gusto especial a la lectura, prueba a encontrárselo a la experiencia de haber leído.
¿A qué me refiero?
- A que, si lo tuyo es la ficción, puede que no te guste estar leyendo “La Divina Comedia” o “El Quijote” (¡que aquí lo tienes gratis!).
- O, si lees no ficción, puede que no te guste estar leyendo… (el libro peñazo-útil que se te ocurra).
No te gusta estar leyendo. PERO sí, haber leído.
Y, solo por ese gustazo, vale la pena sacar un ratito diario para leer, hacer el hábito de lectura. Porque, si lo haces, llegará el momento donde llegues al final. Y pases de “estar leyendo X” a “haber leído X“.
La última.

14. Empieza YA
Sí, empieza. Incluso si no te sientes ansioso con la idea de que tu colega te supere ni con haber leído “En busca del tiempo perdido” (que tiene el récord Guinness a la novela más larga). 😀
Empieza para disfrutar la lectura desde hoy.
Porque puedes, porque quieres y porque dentro de unos minutos habrá cambiado tu universo interior con lo que leas ahora.
Quizás el primero no sea el momento más placentero y mágico del mundo. Pero es necesario pasar por él. Ya verás como, cuando leas el primer libro que te guste (si es que no lo has hecho), la experiencia de leer te parece distinta.
Los lectores más enganchados empezaron así.
No sé si habré logrado motivarte un poco para salir corriendo a armar tu rutina de lectura. Lo que pasa es que es muy difícil transmitir qué es disfrutar de un buen libro.
Es como si te describo cómo disfrutar del chocolate con churros. Necesitas probar a leer, para ver si la lectura es una actividad deliciosa para ti, como el chocolate, o… es un churro. Y ya está.
¡Ah! Y Gracias por leer por aquí. Si has llegado a este punto, es indudable que podrás leer lo que te dé la gana y más.
Imagen de aldoaldoz



