¿Cómo hace una persona para liberarse del resentimiento y continuar su camino en paz?
El resentimiento es una carga pesada, un castigo autoimpuesto del que puede ser difícil liberarse. Pero llega el día en el que estamos preparados para hacerlo.
¿Qué es el resentimiento?
El resentimiento es un dolor que se mantiene dentro por algo malo que alguien nos hizo.
La propia palabra nos advierte de lo venenosa que es: «RE-sentimiento».
Esto es, volver a sentir una y otra vez la indignación, la humillación, la frustración, la amargura, la rabia, el dolor… Todo eso, tan desagradable.

Nos hicieron daño y revivimos con frecuencia el mismo recuerdo. Ahí lo tenemos, anclado en el corazón tan firmemente que se hace difícil eso de perdonar y olvidar.
Guardamos resentimiento:
- por la traición de un amigo,
- por el desprecio de un familiar,
- por las burlas recibidas,
- por la ingratitud,
- por el engaño,
- por la ofensa,
- por los abusos…
También podemos guardar ese malestar contra nosotros mismos, por aquello que hicimos o dejamos de hacer en el pasado.
Incluso podemos guardar unas gotitas de resentimiento contra la persona que hoy nos puso mala cara, sin que sepamos a qué pudo deberse.
Y, tanto si nos referimos a un resentimiento profundo por algo que ocurrió mucho tiempo atrás, como si nos referimos a un pequeño resentimiento por algo que ocurrió hace apenas unas horas, el sentimiento consiste en lo mismo:
aferrarse a unas emociones negativas sin dejarlas ir.

El resentimiento se convierte en un castigo
El resentimiento es ese castigo que aplicas una y otra vez sobre ti mismo; no sobre quien te hirió.
Quien te hirió, bien adrede o porque cometiera un error, continúa teniendo influencia en tu vida, quizás sin merecerlo.
Eso te duele más todavía. Porque, después de haber sufrido durante un tiempo, quieres liberarte del castigo y hay algo que te lo impide.
Lo mejor que podríamos hacer en este caso es encontrar la manera de eliminar el resentimiento, sin pensar tanto en la persona que nos ha herido, sino en nosotros mismos, en nuestra salud y paz mental.

Cómo liberarse del resentimiento
Liberarse de la carga que es el resentimiento no es fácil.
Pasar página, cuando un agresor te hizo un daño considerable requerirá tiempo y un trabajo personal, que empieza por aceptar tus sentimientos.
Aceptar y reconocer el resentimiento

Para superar el resentimiento, lo primero que tenemos que hacer es aceptar y reconocer los sentimientos negativos que guardamos dentro.
Esto significa entender que sentimos dolor por algo que alguien hizo o dijo. No es fácil, pero es un paso que no podemos saltarnos.
Este primer paso que damos para comprender nuestros sentimientos no implica que nos parece bien aquello que ocurrió.
Y tampoco significa que nos vamos a llevar divinamente con la persona que nos hizo daño.
Lo que supone, simplemente, es aceptar la realidad como es.
Así, reconociendo el resentimiento, vamos a ver cómo nos afecta, cómo estamos atrapados en el pasado por algo que ya no podemos cambiar.
Y este es el primer paso para superar tanto este, como otros sentimientos que nos atrapen.
Analizar la causa del dolor
¿Qué sigue a la aceptación del resentimiento?
Reflexionar sobre la persona que nos hizo daño y sobre lo que ocurrió, para llegar a entender las razones por las que nos sentimos heridos.

¿Nos consta que la persona en cuestión tuvo la intención clara de hacer daño?
A veces no nos consta. Podemos pensar que, simplemente, metió la pata y nos hizo un daño que no teníamos por qué sufrir.
Otras veces, vemos que sí hubo una mala intención. La persona sabía que nos estaba haciendo el daño y procedió como si tal cosa.
Y, sí, la hostilidad que sentimos está justificada en este caso. Vivimos en un mundo con malas personas y con personas buenas que, en ocasiones, hacen cosas malas.
No sé a ti, pero a mí esto me cuesta trabajo.
Me cuesta aceptar que una persona decida herir a otra, por sus motivos egoístas. No es fácil perdonar ese trato injusto y dejar atrás el dolor sin más.
Pero es que el perdón no es un acto que se lleve a cabo de una vez. Perdonar a una persona que hizo mucho daño es un proceso.
Y el proceso comienza tratando de entender bien nuestros sentimientos.

¿Perdonar? No tan aprisa
Los efectos de una ofensa no duran para siempre. O no tienen por qué durar.
En nuestra reflexión, hemos también de tener en cuenta si vale la pena continuar aferrados al agravio que recibimos en su día.
Tal vez, con ayuda del tiempo, podamos quitar un poco de importancia a lo que ocurrió. Después de todo, ya no notamos los efectos de la ofensa en nuestras vidas.
Pero ¿y si el daño fue tan grande que aún arrastramos las consecuencias de lo que ocurrió?
Creo que, de igual manera, nos hace bien tratar de liberarnos de la carga del resentimiento y la ira que portamos. Porque el bien que vamos a lograr no es tanto hacia la otra persona, como hacia nosotros mismos.

En cualquier caso, no hay que ir con prisa.
No hay que precipitar un perdón, por tal de tener la fiesta en paz, sin estar preparados para perdonar. Porque, para ir del resentimiento al perdón, hay todo un camino que recorrer.
No sé en tu caso. Yo sí he sentido la urgencia por liberarme de los sentimientos incómodos en ocasiones. Y he dado por superados episodios dolorosos antes de tiempo.
Ahora sé que perdonar puede ser muy difícil. Y que, entre la decisión de querer seguir adelante en paz y la de dejar de estar atado a la persona que te causó el daño y al daño mismo, puede pasar un tiempo.
Un tiempo que es necesario para que consigamos tener las ideas claras.
Expresar las emociones de manera saludable
Una acción muy recomendable en este camino que estamos recorriendo es hablar de lo que sentimos.
Lo ideal es tener la oportunidad de tener una conversación con la persona que causó el daño. Y que se abra un diálogo donde podamos expresar cómo nos hirió lo sucedido.
Quién sabe. Puede que, a partir de aquí, la situación gane en claridad. Imagínate que la persona se arrepiente, pide perdón y trata de enmendar el daño en la medida de lo posible.
Eso ayudaría.
Pero no siempre podemos hablar con la persona en cuestión. O él/ella no está por la labor.
En esos casos, de igual manera nos hace bien expresar nuestros sentimientos, aunque sea por escrito, explayándonos en nuestro diario personal. O hablando con un amigo que pueda entendernos.

Como sea, poner los sentimientos en palabras también nos ayuda a aclararnos.
Y ya hemos dado otros cuantos pasos en este viaje hacia el perdón.
Nadie dice que sea fácil ni cómodo.
Aprender a perdonar a otros y a uno mismo
Seguro que has perdonado muchas veces hasta llegar aquí. Simplemente, hoy nos estamos juntando tú y yo en esta página para recordar que el resentimiento crónico nos daña más a nosotros que a nadie.
Perdonar supone un aprendizaje y, aun así, sigue siendo difícil.
Como hemos dicho, comienza por entender lo que pasó y nuestros sentimientos. Y concluye dejando ir el dolor.
Eso no supone aceptar que lo que ocurrió estuvo bien, ni retomar la convivencia con quien nos hirió como si nada hubiera pasado.
Es un proceso largo en el que está incluido el perdón que nos debemos a nosotros mismos, por llevar esa carga tanto tiempo o por lo que sea que aún nos ate a la situación dolorosa.
Beneficios de dejar ir el resentimiento
Aun cuando nunca olvidemos la experiencia dolorosa, sí podemos recordar la lección que nos dejó sin que nos duela.
Y eso es muy beneficioso, porque nos habremos liberado de una carga.
Una carga que no le hace bien a nuestra salud mental. ¿Por qué?
- Por el espacio mental que ocupa, que podemos dedicarlo a pensar en cosas más gratificantes.
- Por el poso de amargura que deja dentro el rencor.
- Por la mayor energía que tenemos disponible para esas personas que nos quieren bien, en lugar de volcarla hacia la persona que nos hirió.
- Porque, ¿quién quiere cargar con el dolor del pasado teniendo un futuro de posibilidades esperando?

Conclusión
- Para liberarse del resentimiento es importante aceptar y reconocer el sentimiento que nos atrapa.
- Analizar la causa del dolor y reflexionar sobre él permite entender mejor nuestros sentimientos y cómo superarlos.
- Expresar lo que sentimos es un paso importante para tener aun más claridad.
- Dejar atrás el resentimiento va a suponer una ganancia, porque vamos a poder prestar más atención y energía a otras cuestiones.



