10 Problemas del perfeccionismo en el trabajo

¿Practicar el perfeccionismo en el trabajo vuelve la faena más difícil?

Si el perfeccionismo del que hablamos es el que siembra unas expectativas absurdamente altas que cosechan decepciones, podemos citar unos cuantos engorros.

He aquí 10 dificultades que se encontrará el perfeccionista, con independencia de que haya otras.

10 Dificultades añadidas para el perfeccionista

¿Prefieres la versión en vídeo? Aquí me tienes desplegando arte. Poco. Lo siento. A lo más que aspiro aún es a dejar el vídeo hecho. Menos mal que con esto no estoy siendo perfeccionista…

(Duración 5:37)

Conste que al hablar de “el perfeccionista” me refiero a cualquiera de nosotros cuando asume esas actitudes. Yo he caído en casi todo lo que sigue y aún me cuesta dejar de hacerlo en según qué momentos.

1. El perfeccionismo hace difícil que aproveche sus recursos

El perfeccionista estima que son necesarios unos recursos determinados para ponerse a trabajar y lograr un resultado decente.

Tiempo, dinero, condiciones meteorológicas… Ciertos factores han de estar a favor. No quiere menos de eso. Le cuesta trabajar fuera de las condiciones óptimas.

¿Qué te crees tú que se puede hacer en media hora? Nada, hombre… A esto hay que echarle 2 horas siquiera…

2. El perfeccionismo dificulta que se adapte a nuevos escenarios

novedad terrorífica

Al perfeccionista no le gusta que le cambien el escenario, las condiciones de juego, las fichas… ¡Nada! No quiere que le cambien nada. Los cambios multiplican la probabilidad de cometer errores y de hacer las cosas mal.

3. El perfeccionismo hace improbable que corra riesgos por su cuenta

Cambios por gusto, ninguno. Si acaso, cuando no haya más remedio.

Al perfeccionista le cuesta transigir con la novedad (por lo del punto 2). La iniciativa de introducir “elementos extraños” en la situación rara vez saldrá de él/ella.

4. El perfeccionismo complica la toma de decisiones

Cada decisión implica un cambio. Incluso si es una decisión pequeñita.

El perfeccionista tiende a evitar o postergar las que puede. Además de porque no se lleva muy bien por los cambios, porque se le juntan muchas y se queda paralizado.

Es abrumador considerar los pros y contras de todas ellas para elegir siempre lo mejor.

5. El perfeccionismo dificulta que pase a la acción

El perfeccionismo y la procrastinación son un dúo recurrente.

  • Al perfeccionista le cuesta empezar las tareas. ¿Cuáles? ¿Cómo? ¿Por dónde? Son muchas micro-decisiones que tomar.
  • Y también le cuesta terminarlas. Se atasca en detalles que aportan poco al resultado. Pero es que, tú sabes, no puede quedar ni rastro de suciedad… Digo, de imperfección.

6. El perfeccionista no puede bajar la guardia

Vive en un estrés constante. Si se descuida, ¡zasca! error al canto…

perfeccionista en el trabajo

¿Y si alguien se da cuenta? Qué van a pensar de mí…

¡Porras! Y por ahí viene un gracioso a cambiar lo que se ha hecho así toda la vida…

No puede relajarse.

7. Al perfeccionista cuesta verlo contento

Hay estudios que relacionan el perfeccionismo con la depresión o con la ansiedad. (Aquí va uno que lo junta con la depresión.)

¿Conoces a algún perfeccionista que emane una alegría contagiosa? Es que estas actitudes provocan más frustración y pena que otra cosa (creo yo).

8. El perfeccionismo dificulta la creatividad

Para producir algo nuevo (o sea, crear), el perfeccionista necesita relajarse. Y ahí hay dos conceptos que no pegan en su mundo: “nuevo” y “relajarse”.

El perfeccionista tiene miedo a que le salga una basura, miedo al fracaso. Y ese es uno de los mayores enemigos de la creatividad.

9. Al perfeccionista le cuesta llevarse bien consigo mismo

No se reconoce su esfuerzo. Abusa de la crítica destructiva. Se boicotea cuando posterga la toma de decisiones o la acción…

¿Cómo va a llevarse muy bien consigo mismo si se trata de esta manera?

10. El perfeccionismo complica las relaciones con otras personas

Cuánto las complique depende de dónde se enfoque el perfeccionista, de si está más enfocado en lo que hace él/ella que en lo que hacen otros…

Aun así, la actitud perfeccionista suele afectar a las relaciones en el trabajo.

Quizás, porque al perfeccionista le cueste delegar, porque cosa a críticas a sus compañeros (sea un tocapelotas), porque sea híperexigente, etc.

 

Espero que identificar estos comportamientos nos sirva para entenderlos.

En ti está ver qué resultados producen en tu caso, si te convienen o no y por qué comportamientos sustituirlos, por si deseas darle un giro a tu forma de trabajar, como empecé a dárselo yo a la mía hace ya un tiempecito.

Muchas gracias por leer.

Estudió y trabajó en Educación Especial. Desde 2010 escribe sobre desarrollo personal en esta página.