Por qué celebrar un día cualquiera

Esta entrada quiere compartir un mensaje: si puedes celebrar este día, hazlo. Celebrar un día cualquiera vale la pena.

Sí, aunque sea un día como este, lleno de problemas. Si encuentras un buen momento que saborear, disfrútalo.

Siento mucho decírtelo, pero la mejor razón que se me ocurre para celebrar un día intrascendente, un lunes anodino como cualquier otro, es que no sabes cuándo vas a perder la oportunidad de hacerlo.

Si hoy tienes esa oportunidad, intenta aprovecharla.

celebrar un día cualquiera

Me lo digo a mí misma, sobre todo. Por experiencia, sé que lo más intrascendente o anodino se echa de menos. Hasta lo más pesado, las misiones más plastas del día, puedes llegar a echarlas en falta.

La importancia de celebrar un día cualquiera

Todos solemos celebrar eventos o días señalados: fiestas nacionales, acontecimientos deportivos, el inicio de un año nuevo, etc.

Si hablamos de eventos personales o familiares, podemos apuntar otros días especiales: aniversarios, bodas, nacimientos, éxitos académicos o laborales… y demás.

Esos días excepcionales nos levantamos con un cosquilleo en el cuerpo, con una inquietante alegría, parecida a la que sienten los niños cuando reciben un juguete que llevan tiempo esperando con ilusión.

La pregunta es:

Por ejemplo, puedes comenzar por convertir en días festivos para ti algunos que, hasta la fecha, no lo han sido.

Añade días felices al calendario

¿Qué días? Eso lo sabrás tú. La lista es personal.

Pero, si puedes compartir la celebración con otra persona, tanto mejor. Ya sabes, por eso de que la alegría compartida vale por dos.

A ver… Podrías celebrar muchas cosas:

  • el cumpleaños de tu mascota,
  • el día que dejaste de fumar,
  • cuando saliste de tu país por primera vez,
  • cuando hiciste aquella tarta y tus amigos te dijeron que estaba riquísima,
  • ese día que te mudaste al rinconcito donde estás ahora (si te gusta estar ahí, claro)… 😀

Marca más días de rojo en el calendario. Los que gustes. ¿Acaso no recordamos días que fueron especialmente dolorosos o fatigosos? Es cuestión de poner equilibrio.

Por ejemplo, yo celebro el 17 de mayo, que fue el día que abrí este blog.

Para mí es un día especial. Al resto del mundo, ni le va ni le viene. Pero yo me levanto con esa pequeña alegría. Tomar conciencia de ello ya es celebrar la fecha.

¿Cómo? ¿No te apetece modificar el calendario? 😆

Bien. También puedes celebrar lo bueno que traiga un día cualquiera, este mismo, sin necesidad de declararlo festivo personal.

añade un día festivo

Celebra HOY 10 momentos maravillosos

Hay momentos agradables del día que merecen un poco de atención.

La mayoría son bastante comunes y frecuentes para muchos de nosotros. No para todos, por desgracia. Incluso para quien tenga capacidad de disfrutarlos, no están garantizados de por vida.

Vamos, pues. Hagamos la lista de momentos para celebrar en un día cualquiera. Cada cual, los que guste o pueda.

1. El instante de relax en la cama

¿Qué te parece la primera sensación placentera de la mañana?

Despiertas. Estás muy cómodo. A continuación, vas estirándote y desperezándote poco a poco.

O, si esta no es tu favorita, tienes la de la noche, cuando te relajas entre el calor de las mantas y estás a medio camino del sueño.

2. Respirar a pleno pulmón

Respiramos continuamente y estamos muy acostumbrados a esas sensaciones; cosa que no debería ser obstáculo para pararnos a apreciarlas.

¿Qué tal si te tomas unos instantes en los que respires tranquilamente, prestando atención a todo el proceso? Además de placentero, es relajante y te ayuda a concentrarte en lo siguiente que vayas a hacer.

3. El paisaje

Dondequiera que vivas, puedes maravillarte a diario con el espectáculo del amanecer, cuando el día se tiñe de color, o mirando las nubes del cielo… o la Luna rodeada de un campo de estrellas.

Sé testigo de toda la belleza que te rodea. Mírala con atención.

4. El contacto físico

El simple hecho de tocar a otro ser vivo es una experiencia que merece la pena celebrar, aunque se trate de un apretón de manos o de un beso de cortesía.

Cuánto más si se trata de un abrazo de alguien que queremos, donde se siente una conexión tan especial.

Y, sí, también son importantes nuestros seres queridos no-humanos.

momento maravilloso del día

5. El movimiento

La autonomía para desplazarte o para ejecutar movimientos (incluso los más simples que imagines) constituye un tesoro invaluable. Y, por supuesto, también un placer que merece, al menos, un instante para apreciarlo.

6. Lo que hacen tus manos

¿Qué hacen hoy tus manos? Lavan, preparan la comida, teclean… y puede que hasta estén fabricando un regalito artesano. Todas esas acciones producen sensaciones muy variadas. Algunas, bastante agradables.

7. Un sabor delicioso

Si hoy comes (que ya con eso hay bastante que celebrar), además de ingerir los alimentos, saboréalos.

Vive de lleno esa experiencia sensual, piérdete gustoso en el momento (en especial si ese alimento es de tus favoritos, clarooo…).

8. La risa

Qué maravillosa expresión de la alegría… Si hay algo que hoy te parece divertido, ríe. Déjate llevar, a solas o en compañía de alguien.

Especialmente si estás pasando por una racha difícil, intenta buscar un huequecillo por donde se cuele un poquito de buen humor.

9. Alegrar a otro

Al hilo del anterior, aprovecha el aspecto contagioso de la alegría para que otros también sientan el calorcito de esa emoción.

El buen humor es uno de los mejores regalos que puedes hacer hoy a los demás. Muchas veces basta con una simple sonrisa. Si el receptor te la devuelve, se establece una conexión muy agradable.

10. El silencio

Hay sonidos estupendos que apreciar y disfrutar. Y, además, está el silencio, que también se «escucha». Ese instante de calma, de descanso, también es muy probable que lo vivas hoy.

A veces pasa inadvertido, por la saturación de estímulos que acompañan a esta sociedad moderna. Pero, aunque sea breve, ahí está ese breve remanso de paz para refrescar tu mente y llenarte de energía.

Muy placentero también, ¿a que sí?

En todo lo anterior me incluyo a mí misma, sumando otros instantes placenteros que pululan incluso en los días más correosos y difíciles.

Esos momentos fugaces sirven para celebrar el día. Y lo que necesitamos para ello es tomar conciencia de lo que ocurre. No por ordinario y recurrente, deja de ser maravilloso.

Con esto nos quedamos. Venga. Intentémoslo al unísono.

Estudió y trabajó en Educación Especial. Desde 2010 escribe sobre desarrollo personal en esta página.