Qué hacer cuando necesitas vacaciones y no puedes tomártelas

¿Necesitas unas vacaciones y no puedes tomártelas en estos días? ¡Aloha! Aquí tienes un montón de ideas para no caer en los fangos de la depresión.

Me voy a ahorrar una descripción detallada. Partamos de que tu cuerpo y tu mente te reclaman vacaciones. Tú no se las das por los motivos que conoces. Y, ahora mismo, no puedes tirar de tu vida.

¿Qué haces?

Con los elementos que siguen, prueba a armar un plan que sirva en tu situación.

vacaciones en la playa

Según los estudios al respecto, para descansar y aliviar el estrés, son más efectivas las vacaciones cortas y frecuentes, que unas largas que te tomas de higos a brevas.

Si ahora no puedes tomarte unas vacaciones, ve pensando en ese par de días o en la semana más próxima en la que puedas desconectar. Tu estado de ánimo, tus relaciones, tu productividad y tu salud, en general, dependen de ello.

Bien. Ya tenemos el primer punto y el más importante: Abórdalo como una situación excepcional, en la que tomarás medidas excepcionales, sin perder de vista que pronto te vas a dar ese descanso que necesitas.

Medidas excepcionales cuando las vacaciones no son una opción

(Tienes la versión en vídeo y la de texto debajo de esta.)

1. Date permiso para estar hecho polvo. No regañes a tu cuerpo o a tu cerebro por no seguir el ritmo que a ti te gustaría, que ya los tienes muy hartos. Sé amable contigo.

2. Limítate a lo esencial. Atiende lo prioritario y, de momento, di que NO a compromisos, actividades, incluso a oportunidades que te exijan gastar la energía que ahora no tienes.

3. Rentabiliza las horas en las que estás más entero. Coloca ahí los huesos más duros de roer de la jornada. O el sapo del día, que diría Brian Tracy.

4. ¡OJO a la procrastinación! Las distracciones son mucho más tentadoras cuando estás cansado. Sé consciente de ello. Elimina o reduce las distracciones que puedas para que el trabajo te cunda todo lo posible.

5. Agrupa tareas similares. Cunde más hacerlas en bloque que por separado. Pruébalo. Las compras, juntas en un día. Responder mensajes, todos de una vez. ETC. Adáptalo a tu coyuntura.

6. Muévete. Sí, tus fuerzas están justitas. Pero, cuanto menos te muevas, más van a mermar. Intercala algo de movimiento durante el día. Te animará un poco y te ayudará a concentrarte para que termines antes el trabajo.

7. Termina a tu hora. Procúralo. Si te dices que vas a terminar a las 8, no añadas ni 10 ni 15 minutos más de trabajo. Maravíllatelas para terminar a las 8.

8. Repón fuelle durante el día. Distribuye pequeños descansos entre tus tareas. Y, cuando termines con lo pesado del día, baja más el ritmo. No querrás llegar a la cama reventado y estresado, para que te cueste conciliar el sueño, ¿verdad?

9. Duerme lo que necesitas. Intenta acostarte a tu hora, aunque te apetezca mucho quedarte viendo la tele o navegando en Internet.

10. Medita. Si meditas un poco, no sabes el gran regalo que te has hecho. Planea un mini-retiro meditativo. Vas a restablecerte antes que si no hubieras adquirido el hábito. (Estudio.) Y, si estás pensando en meditar, suma esta razón a la lista.

11. Despeja el fin de semana. Intenta que haya la menor cantidad de trabajo que atender en estos días, para que te cunda más reponerte.

12. Planea mini-escapadas o mini-retiros a tu gusto. Media hora por aquí; un par de horas por allá… Dedica esa fracción a desconectar totalmente del trabajo. ¿Cómo? Juega, practica tu hobby, pasea, sal con los amigos… Elige tú las actividades que prefieras.

13. Haz algo novedoso. Eso es propio de las vacaciones. ¿Qué puedes hacer? Visitar un lugar nuevo en tu localidad; probar una comida distinta; ir al cine, si hace eones que no lo pisas, etc.

14. Planea tus próximas vacaciones. Eso también forma parte de las vacaciones: la anticipación de las mismas. Piensa en ellas (así sean breves) y ve anotando ideas.

15. Ponles fecha a esas vacaciones. Te dará un puntito de energía ver que se acercan. Cuando llegue el día previsto, sabes que vas a descansar y a desconectar en condiciones. No vale decir “No” a última hora.

Ese día deja que el mundo siga a su bola. Que no te busquen. Las personas en quienes delegaste tareas, que resuelvan la papeleta por un rato. Porque ese día lo necesitas.

Piensa en cuál va a ser.