Si no sabes cómo elegir un hobby o afición que vaya contigo, aquí tienes unas preguntas que te orientarán.
Son como un auto-test, para ir sumando o descartando actividades, a fin de llegar a una selección que se adapte a tus gustos, a tu personalidad y a tus circunstancias personales.
Empezamos.
Cómo encontrar un hobby perfecto para ti

Vamos a definir «hobby» como esa actividad que se suele practicar para desconectar del trabajo y otras preocupaciones.
Pero el hobby no es un mero pasatiempo, como ver la tele. Porque ha de cumplir otros con otros requisitos.
Como podrá atestiguar cualquier persona que tenga un hobby, su práctica es beneficiosa para la salud, ya que nos aleja del estrés mientras:
- aprendemos una cosa,
- desarrollamos una faceta personal
- o, simplemente, estamos prestando atención a algo placentero.
Por tanto, el hobby va a ser algo más que una actividad que uno realiza para matar el tiempo.
Tu nueva afición te va a permitir desarrollar tu creatividad, explorar nuevas habilidades o quizás descubrir un talento que, hasta hoy, no sabías que se hallaba en tu interior.
Si le dedicas tiempo y atención, tu nuevo hobby puede ayudarte a mejorar tu concentración, de paso que fortalece tu autoestima y te proporciona un sentimiento de logro personal.
¡Casi nada!
Y esos beneficios son apenas un resumen.
Así es que la idea que has tenido de incorporar una nueva afición a tu vida es un acierto total.
Pero, ¿cómo encontrar el hobby que más vaya contigo?
Factores a considerar al elegir un hobby

La primera pregunta es la más importante. Dependiendo de lo que digas, tiene sentido que sigas la exploración o que te detengas aquí:
¿Por qué quieres tener un hobby?
Si sientes ganas de practicar una actividad, porque ves que todo el mundo lo hace, no se te ve muy comprometido.
En cambio, si quieres cultivar una afición para enriquecer tu vida y hacer algo productivo con tu tiempo, amén de todos los beneficios que aportan los hobbies, estás en la buena senda.
Vamos a seguir.
A continuación tienes 8 preguntas, que te servirán para elegir tu hobby.
1. ¿Cuánto tiempo tienes disponible?
Hay personas que trabajan prácticamente todo el día y apenas si les queda hueco en la agenda para descansar.
¿Se puede tener un hobby en estos casos? ¿Estás tú en esa situación?
Precisamente ahí es cuando se hace más necesario acudir a una actividad que nos ayude a desconectar, aunque sea por poco tiempo.
Prácticamente es imperativo tener un hobby.
- Dormir o ver la televisión, por ejemplo, no sirven, porque el hobby se supone que es algo que ejercita el cerebro y/o el cuerpo.
- Otra cosa es que tengas la televisión puesta mientras haces un puzzle o tejes un jersey. Eso sí vale como hobby.
Si tu problema es el tiempo, seguro que tienes la imaginación necesaria para encontrar un hobby que se adapte a tu apretada agenda.
Para inspirarte, aquí tienes sugerencias con hobbies que puedes practicar en casa, donde hay más ideas que en esta entrada.
Como sea, hay hobbies que ocupan poco tiempo, desde 15 minutos para abajo. Todo está en echarle un poquito de imaginación al asunto:
- aprender canciones en distintos idiomas mientras planchas,
- escuchar un podcast mientras decoras la casa,
- experimentar con recetas de cocina rápida,
- hacer fotos chulas de eso que acabas de cocinar y colgarlas en Instagram,
- escribir en tu diario lo mejor que te ha pasado hoy
- o estar cinco minutos lanzando dardos a una fotografía antipática.
Y, si estas ideas te resultan «raras», puedes probar a preguntarle a Gemini, por ejemplo, para que te haga una lista kilométrica. O para ayudarte a descubrir que tu próxima pasión es saberlo todo de la inteligencia artificial.
La cuestión es que hay hobbies para todos los gustos. Hablando de gustos…
2. ¿A ti qué te gusta?

Explora un poquito por tus gustos.
- ¿Qué personaje interpretarías en una película?
- ¿Qué te encantaría hacer en casa en un día de lluvia, si no tuvieses obligaciones que atender?
Si te quedaras atrapado en un ascensor… (No, espera, que esto da claustrofobia…)- Si te invitaran a pasar un mes en una isla desierta haciendo lo que tú quisieras, ¿qué te llevarías?
- Imagínate que te jubilan de repente, ¿a qué te gustaría dedicarte?
- ¿Qué te gustaría que te regalasen por tu cumpleaños?
- ¿Te gustan las redes sociales? ¿A quién sigues? ¿Por qué? ¿Qué hace esa gente?
Todas esas preguntas te dan pistas.
Pero las mejores son las que a ti se te ocurran a raíz de leer e investigar por ahí.
Algo importante: Elige algo que te apasione a ti, aunque no sea la afición más popular de tus entornos. No le temas a ser «raro».
Da igual que lo que elijas no sea del todo típico ni frecuente. ¿Qué importa eso?
3. ¿Cuánto dinero piensas invertir en tu hobby?
Hay hobbies carísimos, como coleccionar artículos exclusivos o viajar cada mes a un rincón paradisíaco del planeta.
Tú, haz cuentas. Dentro de lo que te gusta, ¿está algo que se adapte bien a tu presupuesto? Seguro que sí.
Piensa en el material que necesitas y en cómo conseguirlo sin gastar un dineral.
Pero, por si dices que andas tieso, veamos ejemplos de hobbies ultra-económicos:
- Bailar.
- Cantar.
- Caminar.
- Correr.
- Hacer yoga.
- Meditar.
- Dibujar.
- Escribir.
- Aprender un nuevo idioma con recursos gratis en internet.
- Leer libros de la biblioteca pública.
- Hacer manualidades con materiales reciclados.
- Jugar a las cartas o a otros juegos de mesa.
- Resolver rompecabezas o sudokus.
Estos hobbies requieren poca o ninguna inversión inicial y pueden proporcionarte horas de entretenimiento y desarrollo personal sin dislocarte el presupuesto.
4. ¿Quieres aprender algo nuevo?

Suponte que das con una actividad que te gusta y que no le hace daño a tu bolsillo.
La pregunta que sigue es: ¿quieres un hobby sencillito o prefieres uno esos en los que hay que entrenar mucho hasta dominarlo?
Por actividades sencillas, entendemos esas en las que tú ya tienes la habilidad. Lo que harías es perfeccionarla un poco o ir más allá.
Caminar, leer, volar cometas… Esas son actividades sencillas de las que puedes disfrutar.
Por otro lado, tenemos las actividades en las que sí tienes que dedicar mucho tiempo a prepararte o estudiar hasta ver resultados.
Es el caso de aprender a tocar un instrumento, practicar un deporte o titularte de una carrera en una universidad online, por ejemplo.
Si no te apetece dedicarle tanto tiempo a aprender un hobby difícil, puedes elegir un hobby que sea asequible para ti, porque de lo contrario el hobby en cuestión dejaría de cumplir su función anti-estrés.
5. ¿Qué sabes hacer?
Si no deseas partir desde cero en una afición, porque no te resulte motivador, puedes echar un vistazo a esas actividades que realizabas años atrás y de las que, seguro, queda un poso de interés y conocimiento.
Por ejemplo, ¿qué te gustaba hacer cuando eras niño? ¿Coleccionabas algo?
Bucea en el pasado para retomar tus inquietudes.
6. ¿Sedentario o movidito?

¿Te relajas más con una actividad física o cuanto menos haya que moverse, mejor?
La variedad es tal que puedes animarte a hacer puenting, descargando hasta la adrenalina que acumulaste en tu primera comunión, o practicar la meditación, moviendo contados músculos de tu cuerpo.
Eso es. ¿Qué es lo que te pide el cuerpo?
7. ¿Activo o pasivo?
Cuando te gusta mucho una actividad (deportiva, artística…), tienes la opción de saberlo todo sobre ella, observando a quienes la practican o, directamente, practicarla tú mismo.
- ¿Seguir a un equipo deportivo o practicar el deporte?
- ¿Visitar exposiciones fotográficas o hacer fotos?
- ¿Escuchar música o hacer música?
- ¿Ver una película o hacer tus creaciones audiovisuales?
- ¿Degustar platos típicos de otras culturas o cocinarlos tú mismo?
¿Cómo lo pasarías mejor?
8. ¿Solo o en grupo?
Los hobbies compartidos son estupendos para socializar y establecer vínculos, pero hay quien se encuentra más relajado practicando una actividad en solitario.
¿Cuál es tu caso?
Si te decides por compartir tu hobby, pero en tu entorno más inmediato no hay nadie con tus mismas inquietudes, siempre puedes buscar en internet. De seguro vas a encontrar a personas que comparten tus intereses.
Y, si te van los hobbies para hacer solo, ya puedes empezar a tantear actividades, hasta que llegues a la que se va a convertir en tu nuevo hobby.
¿Qué elegirás? ¿Será clásico? ¿Será innovador?
Mis hobbies han sido siempre de lo más clásico: leer, escribir, montar en bici, tocar la guitarra, jugar con mis mascotas…
Ojalá que pronto empieces a disfrutar de esa nueva actividad que te está esperando, para liberarte del estrés y darte satisfacciones.
Y, si ya has elegido hobby, te interesa leer esta entrada antes de ponerte manos a la obra: Cómo ser constante con tu hobby.
También puedes echar un ojo a esta entrada → de hobbies para personas mayores y adultos, en general, donde tienes muchos más para inspirarte.
Es todo.
Deseo que disfrutes mucho tiempo del hobby que elijas.



